Miniblog
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Hola gente (bueno, en realidad sé que ahora no me lee nadie, pero más adelante puede que volváis sobre mis pasos..). Antes de nada, decir que he estado en Vietnam, con Marta:

No, no es Marta pero también es guapísima (Marta, espero que al menos tú sí leas esto). Estaba en uno de los pueblos perdidos del norte de Vietnam; junto a Sapa.
Más adelante os contaré acerca de este viaje (a mi estilo: chorradas y consejos prácticos) porque realmente merece la pena, y el aún "poco" turismo que hay, es "auténtico": mochilero. Y es que además es baratísimo (una vez pagado el viaje, que puede no ser tan caro si vas en Thai o, mejor aún, Qatar).
Y más adelante también, hablaré de mi experiencia por la Tesorería de un gran banco comercial. La jungla (nada que envidiar a las que encontramos en Vietnam). Y es que ha sido intensa, intensa, y puede que a alguien le interese saber cómo funcionan estos sitios por dentro. Pero eso será más adelante, cuando vaya a Londres a vivir, porque allí sí que tengo pensado poner internet en casa.
Así que hasta entonces os dejo con esta foto, qué quieras que no, me relaja.

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Ahora que ya me estaba acostumbrando a vivir en Japón...

Lo que tengo en la mano es un paquete de Tofu
Bueno, en cuanto consiga recuperar el disco duro en el que tengo todas las fotos y que inteligentemente casi me lo cargo, volveré a las andadas para completar el blog -sí, ya es algo personal- y acabar de contar mis aventuras por Japón y China, qué no están nada mal.
Un abrazo a todos y por cierto, ¡frikis vosotros! que yo tendré fotos de lo más chungas pero no soy yo quien sigue viendo mi blog...
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Bueno gente, como muchos ya sabéis, estoy de vuelta en España. ¿La razón? Hay que centrarse un poco para poder tener una vida normal con Marta, y el vivir en Japón no era precisamete el camino. En cuanto pueda iré quedando con vosotros poco a poco, para enseñaros las fotos y contaros las aventuras en persona.
¿Que qué me ha parecido? Una gozada. De verdad. Y, ¿si me habré venido muy pronto? En el campo profesional es definitivamente el mejor momento (después se cierran los procesos de selección en las empresas). Y personalmente, no me arrepiento, pero me da mucha, mucha pena, porque he dejado allí a unos GRANDÍSIMOS AMIGOS. La gang. Mi gang.
En cuanto pueda iré actualizando la página hasta mi llegada a España. Aún hay mucho que recordar...
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Mi habitación, que aunque confortable y con terraza, no llega al nivel de la del piso que compartía en Madrid, está graciosamente cubierta de una leve capa de polvo. Tímida pero insistentemente, cubre los rincones más recónditos de mi habitación: la tele, el cabecero de la cama, el ordenador, la bañera de hidromasaje... Algunos de vosotros diréis: "claro, el muy guarro solo limpia una vez a la semana". Pues no. En realidad, ni eso. Pero aún así, no lo puedo asumir: "No puede ser... si en Madrid yo creo que hasta limpiaba menos!"...
... Si tú tampoco entiendes lo que está pasando. Si tú tampoco puedes dormir dándole vueltas en la cabeza. Bienvenido entonces a EL MISTERIOSO CASO DE LA CAPILLA BLANQUECINA que nos mantendrá ocupados durante los próximos dos minutos...
Vale, si obviamos que en mi ex-piso al menos había alguien que limpiaba en casa (Pablo, un héroe) y eso tiene un efecto marginal relevante, ¿qué mierda puede estar pasando para que mi habitación tenga el mismo nivel de insalubridad que las vuestras?.
Esta mañana me levanté y estaba nublado. Es un asco, porque parece que quiere hacer sol pero nada, oye. Parece que no tiene fuerza. Y es una guarrada, eh?, porque me está estropeando las fotos. Especialmente las del Sakura (cerezos en flor). Especialmente las del Sakura (efectivamente, las de los cerezos en flor).
Y ahora, mientras trataba de dejarle un comentario a FK -qué, al igual que con Jose, me es imposible!- y veía la tele, creo que lo he pillado. Acaban de poner una noticia de varias ciudades japonesas con mogollón de polución. Un coche sucísimo, y un tipo dibujando en el coche (supongo que algo como "lávalo, guarro" pero en kanjis). Hasta ahí todo normal: "A ver quién se cree el Protocolo de Kioto", pensé. Pero luego pusieron un mapa de la China profunda. Si no me ubico mal, por ahí anda el desierto del Gobi!
Así que me da a mí que ni neblilla, ni polución ni nada: nos está llegando arenilla de aquellos lares. A ver... Sí. Ya han pasado 2min. Y ya tenemos la respuesta: debe ser un pedazo de tornado o algún tema de estos atmosféricos (no andaba yo tan confundido con lo del Protocolo) que está por China y mandó la arenilla hasta aquí! Ahí queda eso. Arena del Gobi... Cómo para haberlo adivinado!...
Ahora solo me queda averiguar de dónde salen esas bolas que corren por la habitación cuando hay corriente... Qué fijo que no es culpa mía!
Por cierto, sí, se me está yendo la bola. Pero no tanto como pensábais cuando leísteis lo de "Esta mañana me levanté y estaba nublado". Qué queréis que os diga: por aquí ya es tarde...
Un besete, occidentales de mierda!!
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Vaya, está claro que no puedo ponerme a ver la tele. Después de ver lo de los monos, creí que ya tenía suficiente por hoy, pero no. Esto es mucho peor. Estoy viendo un reportaje de los Playboys japoneses.
Éstos, son tipos muy fácilmente reconocibles. Visten con colores oscuros normalmente, siempre de traje, y con pelo muy, muy fashion. No son fuertes, sino más bien delgados -algo estilo Prince- y aún no sé qué pueden ver algunas chicas en ellos. Vienen a ser la versión masculina de las hostess, y vienen anunciados con fotos en los locales de citas.
COLGAR FOTO DE TOKYO
No cobran por sexo sino por acompañar a las chicas. Éstas, generalmente (p)hijas de padres podres de dinero, sin personalidad y con numerosísimos vicios... no olvidemos que la sociedad japonesa, y la asiática en general, es más que sensible a los vicios.
Ganar, pueden llegar a ganar cantidades ingentes de dinero. Ahora mismo, acabo de ver cómo un tipo le vendió a una chica una botella de coñack por la friolera de 27 millones de yenes (teníais que haber visto cómo sacaba los fajos de 10 millones de una bolsa de papel de alguna tienda pija). El tipo en cuestión se llevó una propinilla de un par de millones. Ahí queda eso. Qué os den futbolistas, hemos encontrado un trabajo con un salario aún más injusto que el vuestro! (bueno, aunque aún está por encontrar uno que supere a los de Aceralia, profesores de universidad... e investigadores en Japón!).
Un abrazo, y sí, a veces aceptan a extranjeros para este curro!
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Acabo de ver algo en la tele que os puede interesar: monos en las pistas de esquí al norte de Japón. Realmente son los mismos monos que a veces salen en los reportajes, metidos en agua caliente (cuántos saben cómo se llama esto en japonés?) y rodeados de nieve. Así que bueno, tan, tan extraño no es.
Lo interesante es que los susodichos primates, se dedican a cruzar las pistas cuando hay gente compitiendo, así que no veáis cómo las pasan los esqui(v)adores para evitarlos. Algo peligroso, peligroso. Más aún, no contentos con eso los cámaras les siguen para ver a dónde se dirigen... Al aparcamiento. Allí, se dedican literalmente a robar a la gente que tiene abiertos los coches. Son ladrones profesionales: unos, los más hábiles, se dedican al hurto (tienen una habilidad impresionante para entrar por la puerta trasera cuando la gente se agacha a atarse las botas o detalles así) y otros van más allá, y lo hacen con intimidación. Todo un espectáculo. Pero, ¿eso es todo? No, los hay que se dedican a robar en los hoteles trepando por las paredes al más estilo Misión Imposible. Se la juegan saltando de terraza en terraza (apoyándose previamente en la pared vertical) y consiguen abrir las ventanas con una facilidad asombrosa. Lo que haga falta, siempre por el mismo botín: patatas fritas.
Y después, vi un anuncio en el que salía una escena de la película en la que participé. Era una imagen en la que lanzábamos los sombreros al aire. Pero lo mejor es que no era un anuncio de la peli, sino de algo relacionado con la caída del cabello o pelucas o algo así. Y ahora me surge una duda: ¿nos habrán escogido para mostrar nuestras coronillas despobladas cuando nos quitábamos el sombrero?.
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Hoy estamos de enhorabuena. Ya somos unas 80 personas viendo esto (realmente, "esto" define la página perfectamente...).
Y es que hemos superado la barrera de los 140 visitantes. Por lo que si descontamos las veces que me hayáis leído en ordenadores diferentes a los habituales, los tipos que se hayan confundido buscando porno poniendo Tío KerKIO en google -oye, todos hemos dado rienda suelta a nuestra imaginación alguna vez, a la hora de buscar este tipo de material... o no?!-, las veces que entré yo desde ordenadores diferentes (ahí, como un campeón, tirando de las visitas), y las que se hayan equivocado los del contador + - dos desviaciones típicas, hace un total de 80 personas. Ni una más ni una menos . Tiene sentido... no?
Bueno, a quién le importa! Pero hay que ser mamón para leer las tonterías que cuelgo así que... quién está más loco? Tú o yo? Eh?, Eeeeeh?
Un besete muy grande, o mejor... 80 besetes (+- dos desviaciones típicas)
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Y esta vez fui a Shijo -la zona de bares y demás- con Lubo y nuestro sensei (maestro, veterano…) de karate, a cenar a un Indio.

Un tío de lo más sencillo y agradecido
A destacar de la velada, 3 cosas.
Primero, que ha estudiado en la Universidad de Kioto (no sabéis el prestigio que le dan por aquí) y en lugar de programador, quiere ser técnico. Esto me recuerda que entre las chicas de secretaría, hay algunas que vienen de Harvard, y cosas así… que nunca entenderé (será simplemente por prestigio social?). En cualquier caso, que sepáis que ya lo han fichado y se va a vivir a Tokio. Como casi siempre, la empresa pone el piso, y él tiene planes de jubilarse ahí. No quiero preguntaros cuántos de vosotros pensáis jubilaros donde estáis por si alguna vez leen esto vuestros jefes!
Segundo, que me dio su tarjeta de presentación. Está escrita en inglés, y no por temas de multinacionales y demás... por ser cool! Vamos, que queda como de modernillo!
Y tercero, pero no menos importante: me contó que efectivamente el japonés es muy difícil, incluso para ellos. Tanto es así, que cuando quieren enviar una carta de presentación o para temas formales, tienen que estar consultando continuamente libros gramaticales de un grosor más que considerable. Con lo fácil que para nosotros escribir es.
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Tras destilar el alcohol que nos habíamos metido en el cuerpo, quedamos varios días para otras salidas. Recuerdo una en la que nos gastamos como 10.000 yenes per capita, y tampoco fue para tanto… Así que hemos decidido cambiar las cosas y ahora vamos a empezar a salir limitando nuestros gastos. Nuestro nuevo local-base es el “Cheap”, o al menos así lo llamamos. Me encanta: está lleno de gente universitaria y comes sentado en el suelo.

El "Cheap Restaurant": el vaso dentro del cubo es es el sake, y la tradición es servirlo hasta que se derrame (toma golpe), de ahí el cubo.

Bebe, que me la debes...
Por cierto, para que os hagáis una idea: las cervezas están a 180 yenes
y las alitas de pollo (nuestra debilidad) a 100 yenes cada una, el corazón, unos 300, la carne cruda a la coreana también 300...
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Esta vez, fue la noche más lamentable que recuerdo… que en realidad, ni recuerdo, ni fue tan lamentable.
Todo empezó en el restaurante de la facultad. Creo. Esta gente empezó a tajarse y, como vosotros, se empezaron a quejar de mis zumos de naranja (por cierto, los tienen de mandarina buenísimos!). Una vez más, Ernesto, mi “Latin Brother”, me apoyaba y atacaba a mis adversarios con distintos retos alcohólicos (todavía no lo entiendo.. Ernesto, tu genética es japonesa o no?... porque no lo tengo muy claro). Al igual que hago con vosotros, me reía, me metía con ellos y pasaba de todo, pero en un momento de la conversación, hubo un punto... que encendió mi ira: “Si no lo haces por nosotros, hazlo por España”. ¿Por España? Mierda, ahí no me pude negar… Y en ese momento, empezó todo. El duelo, había comenzado.
No recuerdo muy bien cómo pero acabamos en casa de Ohyama. Una casa pequeña, pequeña, muy cerca de la facultad. A decir verdad, es poco más grande que mi habitación de la residencia, pero al menos no tiene mala renta.

Realmente, su casa es eso (y sí, el precio del suelo por estos lares no está nada barato, aunque... habéis probado a alquilar en Madrid?)
En cualquier caso, Tony ya se había rajado –siempre hace lo mismo: mete cizaña y después, se raja porque se emborracha muy rápido!- y evidentemente, Ernesto no competía, así que solo quedábamos Ohyama y yo. El tío es pequeño y asiático así que dije: “lo voy a tajar como nada”. Pero ahí tuve un error. Olvidé algo que luego me iba a pasar factura: el japonés, por definición es obstinado, y si se tiene que morir bebiendo, se muere, pero no te falla ni a un brindis.
Al grito de “I am Spanish” le empecé a meter golpes de sake y nada, oye, como un campeón. Después, cambiamos a otro sake más fuerte, y seguía (se quejaba y pedía el final, pero seguía). Qué tío! Le metí litros de unos cinco tipos de sake, seguidos, y nada (todo amenizado por unos aperitivos de lo más variado: chocolate, algas, queso, y chorradillas saladas... que per se, te haría vomitar).

Aún no sé por qué en este momento no le descalifiqué...
Y ya no me acuerdo de mucho más. Ah, sí, tengo una foto en la que salgo con una botella blanca. Es un alcohol chino, de unos 50 ó 60 grados, bebiéndola a morro (ahí no me siguió). Acto seguido, cayó dormido, y yo me fui apagando (esa sensación de “me entero de todo, pero… no soy capaz de controlarlo”).
A la mañana siguiente Ohyama recibió el siguiente mensaje:
“Ohyama, I am not really, really sure but I think I vomited your mattress, I vomited your shower, I vomited your floor and I vomited you. So, please, take your stuff to the laundry and give me the ticket. And don´t worry, I didn´t vomited the taxi… but just Tony´s shoes”.
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Tras pasar la depresión posparto decidí salir a buscar casas que me llamasen la atención cerca de donde vivo. Algún mamón puede llegar a pensar, “¿Qué extraño? ¿buscar casas?”. Pues enhorabuena, mamón, te doy la razón: hay que ser raro para ponerse a buscar casas. Pero ese soy yo! Y éstos, los resultados:

Cuánto tiempo sin ver una casa de chapa

Lo que aún no sé es por qué me gustan...

Ya entendéis lo de buscar casas?...
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He decidido crear la categoría de Japón, en resumidas cuentas para sintetizar un poco lo que se me vaya ocurriendo que os pueda parecer interesante... más que nada, para que no me aburráis cuando vuelva con preguntas tan abstractas como: "¿Cómo es Japón?", porque sois unos mamones...
La primera entrada -que va desordenada para mantener el orden aleatorio derivado de que la voy a completar al libre alvedrío- se llama Al otro lado del mundo, e intento recoger las cosas que os pueden, de alguna manera, sorprender cuando llegáis a Japón (aunque, sinceramente, si tenéis pensado venir, no lo leáis, yo no lo haría porque lo guapo es descubrirlo uno mismo, sobre la marcha).
La segunda se llamará Tópicos de Japón: verdadero-falso, y tendencias, y con este pedazo de título (a estas horas no me pidáis mayores síntesis) intentaré recoger qué hay de verdadero y falso en los tópicos de Japón, y cuáles deberían decirse a partir de ahora. Mamones.
Al otro lado del mundo:


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Al día siguiente, tras resolver los problemas pecuniarios derivados de que en estas fiestas cierran hasta los cajeros automáticos Correos (pdonde tengo todo mi dinero), fuimos a Nara. Nara es una ciudad histórica, podría ser la siguiente en importancia a Kyoto, en términos de templos y riqueza tradicional, si bien se caracteriza por dos elementos básicos para el turista: el Buda más grande de Japón (o el segundo... no me acuerdo muy bien) custodiado por las estatuas de madera más grandes de Japón (que casi podrían llegar a ser más interesantes que el gran Buda), y la cantidad de ciervos que hay en la zona. Es exagerado, hay ciervos por todas partes, y son de lo más dóciles. Si lleváis comida podéis hacer unas fotos graciosísimas.

Para amenizar un poco el tema (como no tengo aquí las de los cervatillos, y todos sabemos que no voy a volver a dejar bonita esta anotación, os pongo esta foto. No, no es un cervatillo. Es un pez globo. La hicimos en Osaka, en un barrio marginal -que ya quisiera un barrio medio de Madrid!- que antes era un parque de atracciones y en el que aún se ven los carriles de la montaña rusa entre algunos edificios!
Y el penúltimo día de Marta en Japón, fuimos a ver el Templo de Sanjusagendo –o algo así!- repleto de “Estatuas de 1000 brazos”, bañadas en oro. Muy bonito, la verdad. Además, ahí te puedes comprar unas pinturas que hacen los monjes por un precio asequible y que realmente creo que merecen la pena como recuerdo de Japón…
Al día siguiente se me fue! Y ahora estoy de nuevo solo en una isla al otro lado del mundo… Vaya, me acaban de llamar los amiguetes del Lab así que os dejo, que aún tengo que hacer muuuchas cosas antes de irme.
Un besete
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El viaje de vuelta fue muuuuy largo: 12 horas! ¿Por qué? Porque cogimos el tren local –que salía más barato- además de parar en varios sitios: a la falda del Fuji, donde hicimos fotos...

...y visitamos un pueblo como los de las películas, perdidos en Dakota del Sur, donde no sé por qué, pero solo había un centro comercial muy grande, pero nada de comida; por lo tanto, otra parada para comer y comprar las uvas de Nochevieja!; y directos a Kioto –viaje amenizado por una señora que no paraba de hablarnos y que aún no entiendo por qué, pero la entendía!!. Llegamos a Kioto y superamos la pereza que nos daba ir a tomar las uvas a bajo cero, en un templo muy concurrido en estas fechas. Lo de las uvas en dicho ambiente finalmente estuvo muy bien: tenías que habernos visto en una esquina, mirando mi peluco y tomando las uvas como tontos, partiéndonos de risa...

No sabéis qué aventuras y frío para llegar a esta foto!
Evidentemente, no creo que nadie de por allí nos entendiera... Después cenamos en los tenderetes que se ponen directamente en los templos, y para casa!
Al día siguiente fuimos a ver el mercadillo del templo donde habíamos intentado ir el día de Navidad. La policía nos dijo que había también mercadillo los primeros días del año, así que allá fuimos. Lástima que no fuera de antigüedades… era más comida! Comimos, indignados, pero comimos!! Y no estaba nada mal aquel calamar que le tiré por encima a Marta… Después, a Gion, y al Templo de Kyomizudera a comer buñuelos de crema de té verde (un vicio!).

Hmmmmmmmmmmmm
Por cierto, sí, si haces el circuito al revés, es gratis, pero no lo recomiendo porque si te pillan te puedes meter en un buen lío por ahorrarte cerca de 400 yenes. Y luego para casa, que no sabéis qué frío hace por aquí!
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Después fuimos 3 noches a Tokio. Allí, en una de las ciudades más pobladas del mundo con cerca de 20 millones de personas, nos encontramos en Shibuya -uno de los barrios más famosos (sale en las películas, en los mangas…)- y por casualidad, noche que llegamos, a Rodrigo, el mejicano, y a la mañana siguiente a David Esteban y Gonzalo. Pero, ¿qué probabilidad había? (la misma de participar en una película en Japón o de que un alterado mental te sacuda, más o menos).
Ese día vimos un montón de sitios -los que ya os expliqué en mi otra escapada a Tokio- e hicimos otro montón de fotos:

En uno de los templos más famosos de Tokio... Viene a ser agua para purificarse, y te tienes que "lavar" las manos

... En el mercado que hay junto a Ueno (donde está el museo nacional)...

... o simplemente en las calles de la ciudad, que no es poco!
Dormimos en lo que se conoce como Love Hotels, donde te regalan los cuernos a la salida para que se los pongas a la parienta directamente al llegar a casa. Ahí suelen ir los japoneses a tener sus infidelidades con la secretaria, la compañera de trabajo o la jefa). Realmente son hoteles muy curiosos. Los hay de todos los tipos, pero el punto en común es que por fuera, todos parecen sacados de Disney World. Los hay de distintos niveles por diferencias en precios no tan distintas. Nosotros en esos tres días, fuimos pasando de peor a mejor nivel. Primero pagamos la novatada porque abren a las 22h y en 25 minutos están todos llenos así que esa noche empezamos eligiendo -como en los parques de atracciones- y acabamos en el primero que encontramos libre a última hora -como en los parques de atracciones!. El del segundo día era muy chulo, el único problema fue que en un momento de tensión que duró varios minutos pensamos que nos habíamos metido en un buen lío... Al final era que la máquina de preservativos –por qué te crees que se llama Love Hotel?- que había detrás de la puerta no era tal sino una máquina para pagar antes de salir (eso explica que no quieran occidentales en estos hoteles… hay demasiadas reglas que hay que saber de antemano si no dominas el japonés). Y el tercero lo cogimos en Yokohama –donde quedamos para salir con Tony y Ooyama- y venía a ser una pedazo de suite de unos 50 m2 por 10.000 yenes.
Y salimos... salimos!...

Hombre, enseñarles a beber el sake como golpes... tiene su coste!!

Ahí, ahí! Hasta el punto en el que se generan esos lazos de amistad... Marta llegó a ser uno más. El cuarto a falta de Ernesto. Lo pasamos muy bien, la verdad, muy bien.