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Miércoles, 04 de mayo de 2005


Con la tontería también me he pegado un viaje a México

Archivado en: Aventuras y desventuras... de vez en cuando


¡Impresionante!, acabo de volver de un viaje a México. Lo "impresionante" no solo fue la pasta (con "trucos", "tongos" y otros artes, habré gastado alrededor de 600 euros tirando muy por alto) ni tampoco que me haya pegado esa paliza de avión para cuatro días, sino que ha sido un viaje de esos intensos en los que te juegas la vida un par de veces (... sí, mamá) y te parece que hayas estado más de una semana (en serio!).

Después de volar n-mil horas (decían que doce), llegamos - Pablo, un amigo del trabajo; Chinchilla, un amigo que es piloto; y yo, tío Kerkio-al aeropuerto donde pillamos directamente un autobús a Querétaro. Para entrar en el autobús, registraron nuestras mochilas, nos cachearon y después nos dieron un sandwich y zumo de melocotón (para despistarnos del shock inicial!). Eso sí, nadie pudo evitar que muy sutilmente nos diéramos cuenta del peligro del tema cuando llegó una chica que nos dijo: "voy a grabarles uno a uno por motivos de seguridad" (nada oye, por si nos secuestran, tirotean o lo que haga falta!). El precio del viaje... no me acuerdo.


Si tú me grabas yo te hago una foto!

Bufff, qué rollo esto de escribir, en otro momento os cuento el resto de la excursión. De momento, unas fotos desde el autocar.


Desde el autocar 1


Desde el autocar 2


¿Pero no estábamos en México?


2 de junio de 2005

Bien, y voy a continuar otro poco. Después de chuparnos otras 3h de viaje en autocar (cruzándonos con varios pelotones del ejército que vigilaban las autopistas... sin comentarios!) llegamos a Querétaro. Allí, nada más llegar lo que tienes que hacer es pillar un taxi, pero de los oficiales (eso si no quieres arriesgar a perder un riñón, ojo, etc). Bien, y una vez que te dirijes a dichos taxis (nunca los escarabajos... porque dicen que son los más peligrosos...) tienes que regatear con el tío. Y digo yo: ¿cómo coj.. regateas con el tío si no sabes cuánto vale llegar a tu destino?. Entre otras cosas porque no sabes dónde queda tu destino. Pues ahí nos veis, regateando como campeones. Bueno, regateando y dándole la brasa al tío para que creyese que controlábamos de Querétaro... una odisea vamos (y, sinceramente, me da que no coló...)

Después de dejar las cosas en casa fuimos a comer a un restaurante que te cagas. Sí, que te cagas. Y mientras esperábamos por Lucas (el de México al que fuimos a visitar), ¿por qué no?: "Una coronita, caballero"... "y un tequilita"... "¿con sangrina? muy bien, muy bien... y ¿qué es eso?"...y "otro"... y "otro"... y "Pasar de mí tíos, que yo no bebo y me voy a tajar"... Demasiado tarde, cuando llegó Lucas armamos el espectáculo: voces, abrazos... miradas a las jovencitas del lugar (las camareras... el resto eran gente de negocios). Luego comida típica (tanto por la comida tradicional como por las tonterías que decíamos), y ya nos piramos. No sin antes hablar con un tipo que estaba por ahí y que nos dijo que a los yankies les llamaban "gabachos". Flipa, qué bueno, no? Claro, yo ahí aproveché para rajar de que nos volcaban los camiones y eso... y aún no sé por qué pero acabé con un "Gibraltar español"... esos "tequilitas"...

De ahí, Pablo y yo nos piramos al centro a dar una vuelta. En el centro, vimos de todo... lo de siempre: qué bonito el mercadillo, qué bonita la iglesia, qué bonitas las pulseras de piel de serpiente, qué bonita la tía esa que pasa, qué bonita su amiga, qué bonita la versión de Jesucristo Superstar que estamos viendo en este parque, qué bonita la mochila que le acabo de comprar a mi sobrina, qué bonito el tipo ese que se acerca cogeando apuntándonos con la mano y diciendo que nos va a matar por gringos... hmmmmm, qué tipo tan guapo ahí, todo sucio, con semibarba, con sus muletas... la verdad es que parecía sacado de una película. Fue un poco surrealista ver cómo se hacía paso entre la muchedumbre (qué palabra más hortera, oye) y a nadie le importaba una mierda (yo diría que hasta a algunos les gustaba el espectáculo... como en todas partes, hay todo tipo de tarados). Hombre, en este punto cabe decir que nos habíamos salido un poco del centro. Pero nada, unos pasos. Eso sí, había mucha más gente y ningún extranjero. Bueno, Pablo, tu look de príncipe Guillermo no creo que nos ayudara a pasar desapercibidos, la verdad... El tema es que unos segundos antes me había llamado la atención que había tres tipos todavía más sospechosos apoyados en una pick-up en la acera de enfrente...hmmmm, maravilloso.

Como es lógico, Pablo empezó a decir "vámonos", "corre" y tal, y yo también lo pensaba pero no me molaba una mierda que la gente nos viese débiles -que lo éramos- y menos, con los mamones de la otra acera. Y aquí viene la frase mágica: "Tranquilo, Pablo, estás conmigo". Pobre Pablo, menuda garantía de mierda. Cabe destacar, mamones, que a mí esto de gestionar momentos de crisis no se me da del todo mal, eh? Me acuerdo que de pequeño le echaba un par y les preguntaba la hora a los que veía que venían a pedirme la pasta (muy buena!, quedaban totalmente descolocados...) y a otros les daba la chapa con cualquier tipo de rollo improvisado en función de la historia que me contasen para... para... para qué? si no tenían por qué disculparse: eran unos macarras y ya está! En fin, que eso, que más o menos reacciono con toda la frialdad que mi vegiga me permite, lo cual es bueno, pero Pablo lo desconocía y aquí no solo nos jugábamos unos pesos... no.

Y visto este paréntesis, continúo. Cuando ya parecía que nos zafábamos del colega que nos apuntaba, ví cómo uno de los de la pick-up venía corriendo y se ponía detrás, a unos metros. Bieeeeeeeeeen, ahora el problema es muuucho más gordo - Oye, el que esté hasta las pelotas de leer que lo deje aquí porque la verdad es que lo de escribir lo del viaje es una promesa que le hice a Pablo y reconozco que no es precisamente corta... Veo que sigues leyendo... bueno, yo ya te lo he advertido- Y no solo eso: entre zafarnos y demás, ya nos habíamos alejado algo más del centro y estábamos... estábamos... quién sabía dónde estábamos! Así que no sólo teníamos un tipo que se parecía al príncipe Guillermo, un tío bueno (Tío KerKIO, claro!), un tipo que hacía un rato nos quería matar, sed (porque mira que hacía calor), un tanga de leopardo que se me metía por... y un tipo localizado que nos seguía y otros dos que no sabía dónde estaban... no, además dependíamos de nuestra orientación para volver al centro. Perfecto, solo faltaba que Pablo se pusiese a hablar en inglés para llamar más la atención. "¿Pablo?.... ¿qué haces hablando inglés?". Bueno, es lógico, era una situción bastante tensa... A partir de aquí tengo un laguna mental. De verdad. Solo sé que Pablo se calmó como un machote y se mantuvo conmigo ahí todo el tiempo (imagino que cagándose en mí de vez en cuando). Podía haber salido corriendo, pero nada. PABLO, ERES UN MACHOTE! La verdad es que nos coordinamos bien, éramos un buen equipo y al final no sé cómo pero entre tiendas, tenderetes, poner cara de malos (esta es buena...) y caminar a la velocidad de la luz (eso sí... como enfadados), llegamos al centro. Buffff, qué alivio. Nos volvimos a cruzar al tipo que nos quería matar, pero ya de lejos. En cualquier caso, íbamos a tomar algo para relajarnos pero decidimos tomarlo en casa (antes de la fiesta) no sin antes regatear de nuevo con los de los taxis. Esta vez sí que conseguimos ahorrarnos unos pesillos, oye, qué satisfacción!.

En este punto cabe recordar, o decir para el que no lo sepa, que la última vez que estuve en Dublín y le compré un regalo a mi sobrina (una oveja maravillosa) también tuve otra aventurilla... aquella vez me encerraron en un centro comercial mientras ardía, pero eso es otra historia. Ángela, como comprenderás Tío KerKIO se va a pensar muy mucho lo de traerte regalinos del extranjero, vale?


No me digas que la mochila no se sale!


Oye, no me mires así... buffff, cómo sabes ganarte a Tío kerKIO. En fin, ya veremos qué me pasa cuando te compre algo en Japón...


Y nada más por hoy, voy a ver si curro que ya es hora (por cierto, me he pegado este pequeño homenaje porque ayer salí de la Ciudad del Santander a eso de las 00:00h... bueno, en realidad salir, salir... la verdad es que no podíamos salir porque era "demasiado tarde" y tras sopesar la idea de saltar -no es broma- acabamos llamando a los de seguridad... hmmmm, un lío maravilloso a unas horas maravillosas! Gracias empresa, gracias!)


15 de junio de 2005

Bueno, después de pagarle 27 pesos -fruto del regateo- al taxista, nos bajamos en la urbanización en la que vive Lucas. La urbanización tiene gente de seguridad vigilando y todo, pero vaya guardas... Bueno, un lío. El tema es, que después de que nos echaran del jardín que había fuera de casa, por beber y estar semi-desnudos (eso nos dijo la presidenta de la comunidad, que vino a echarnos de manera formal cuando bebíamos Coca-Cola y tomábamos el sol sin camiseta) entramos a organizar la fiesta y ya de paso... una "coronita caballero" (lo de las "coronitas caballero" parece una tontería, pero sé de uno que tuvo ronchas y todo cuando volvió al trabajo y dejó de beberlas... ambos creemos que su cuerpo ya tenía dependencia). Bueno, y ya de paso, unos puritos y vamos empezando la fiesta... mala idea.


Después de jugarnos la vida por el centro... unos puros para celebrar que aún conservábamos todos nuestros órganos (eso sí... ahí, castigando al hígado con el tequilita y las coronitas...)


Sí señor, hubiera preferido comérmelos que fumármelos, porque...

Luego nos dio por poner un poco de lomo y temas ibéricos para los invitados y tal y... y... vale, y nos los comimos. No, no esperamos a que llegasen pero qué os podíais esperar de cuatro tíos con las pintas de la foto de arriba...

Y ya empezó el fiestón... a partir de ahí tengo lagunas... eeeeh, sí, las tengo. Así que paso de esforzarme y me remito al reportaje gráfico:


Hmmmm, ¿dónde está la comida?


eeeeeeeeeeeeeh, no lo recuerdo

Algo me suena de que bailamos por los sofás, la cama del salón, el suelo... con ropa, sin ropa (vaya, creo que esto último es mi imaginación calenturienta)... vamos, un fiestón. Ah, y también recuerdo un reto de a ver quién se comía más chile verde picante... picantísimo. Ganó Pablo, porque le hicimos la típica jugada estilo "Torrente y la piscina"... Nos reímos un poco, pero luego, con un par de pelotas, me tomé yo otro tanto (lo suficiente para que se me hinchara la lengua...) para que la gente no confundiese "reirse con " con "reirse de" (o al menos, que si elegían "reirse de", se rieran de dos, aunque realmente, depués de las aventuras de la tarde, éramos uno... qué lío, ¿no?)... buffffff, aquí me quedo... ya contaré más!

24 de junio

Bueno, recuerdo poco de la fiesta -como ya dije antes- pero ahora me viene a la cabeza que bailé con una chica en plan flamenco (en fin...) y que cuando acabamos -por cierto, ¿qué canción estaban poniendo para que yo bailase flamenco?... o mejor, ¿qué es el flamenco y en qué se diferencia de las sevillanas?- le dijo a su amiga: "Eso sí que es bailar como un hombre". Efectivamente, México está altamente recomendado para ir a ligar, porque como os podéis imaginar, lo mío era una mezcla entre Chiquito de la Calzada, Leonardo Dantés, el Fary y Paloma San Basilio.

Bien, luego no sé por qué pero empecé a grabar conversaciones y relatos yo sólo en el móvil (supongo que lo hice para que no se me olvidase nada... lo malo es que... es que... es que no se me entiende nada).

... buffffffff, ya continuaré en otro momento!


Escrito por Tío kerKIO (Teleña, para los amigos) El 05/04 a las 17:24
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Pues tío qeu siempre qeu veo tu página me descojono. El tío alber ayer me recordó que había novedades y me he puesto a saslsear un poki. Kiero oro viaje ya, me presento en japon de breve. Viva mexico cabrones!!!!!!!!!!


Comentario de Pablete el el 12/13 a las 13:24

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