Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Sábado, 29 de octubre de 2005


5 de octubre: En Japón con lo puesto

Archivado en: Aventuras y desventuras... de vez en cuando


Ya estoy aquí. Apenas llevo 12 horas en Japón –las mismas que duró el vuelo- y bueno… me ha pasado de todo (¿el de “Lost in Translation”?... un aficionado!).

Esto me va a llevar un rato así que creo que lo que voy a hacer será tumbarme en la cama, apoyarme sobre mi almohada tamaño paquete de lentejas y texturaaaa… textura tipo paquete de lentejas para empezar a relajarme y contaros un poco cómo va el tema. Vale, empezamos:

1- El avión: en el avión a Frankfurt me tuve que cambiar veinte mil veces de asiento porque una señora me pidió que le hiciese un favor y… y se lió. Y me lió. Así que me fui cambiando de sitio conforme venía la gente hasta que llegó a niveles escandalosos y vino una azafata a poner orden (nota: si tenéis que hacer un favor a alguna señorina… aseguraros de que sabe lo que os está pidiendo). No contentos con eso, el avión llegó tarde a Frankfurt por una huelga de los franceses así que, como solo teníamos una hora para coger el vuelo a Osaka, estaba claro que no nos daba tiempo. Un poco de tensión… para ir calentando. A mí la verdad es que no me sorprendió… después de lo de México, poco hay que me sorprenda. Afortunadamente como llegábamos tarde mogollón de gente, retrasaron el vuelo de modo que al final solo perdimos una hora. Bien. En cualquier caso, si os pasa a vosotros no os pongáis nerviosos y sobre todo, estar atentos a los carteles que pongan al salir del avión, porque os podéis encontrar con vuestro nombre o algún aviso de cambios en la puerta de embarque, etc –normalmente te despistas porque estás deseando llegar a… a… Los nervios. Son los nervios, mamoncetes). En el avión Frankfurt-Osaka ya era todo el mundo japonés –sí, hasta os sirven comida japonesa!- lo que en principio parecía una ventaja porque me pillaba una zona de empezaba a ampliarse el pasillo –con la sensación de espacio que te da eso- resultó ser una basura porque, en realidad, si vienes desde el otro lado te encuentras que un hermoso pasillo pasa a ser un pasadizo de mierda, y el tipo ese de pelo corto es un obstáculo más en el camino así que, ¿por qué no?, ganemos espacio rozándonos con su cabeza, su brazo, su pie… (nota: insistir más que yo a la hora de embarcar, en que os den ventanilla). Después el camarero me tiró encima la salsa de la comida yyyy… suerte que ya estoy a todas y llevaba la manta por encima (ahí, soy igual que McGuiver!); la tipa de delante -que era más burra que un arado- se lanzó como una campeona contra su asiento, tirando mi riñonera directamente hacia el desayuno yyyy… ya puedo demostrar que la regla de Murphy es cierta porque no solo la mermelada cayó de pie –excepción que confirma la regla- sino que me salvé de mancharme porque la riñonera cayó justo encima de la taza de café, tapándola, de manera que solo se manchó ella.. y poco (nota: poner mantita por encima y tener cuidadito con la garrula que se sienta en frente, especialmente a la hora de comer).

2- El aeropuerto. Pues sí, además cuando bajamos del avión me encontré a una japonesa con un cartel que entre otros ponía mi nombre (nota: controlar los neeeervios, mamonceeetes, a la hora de salir del avión –la verdad es que es la primera vez que los controlo y funciona… Cuántas cosas me habré perdido antes, madre!). Habían perdido mi equipaje. Que mirándolo por otro lado puede ser toda una ventaja porque así no he tenido que traerlo hasta la residencia y me pagan el 50% de lo que compre en ropa y aseo hasta que me la devuelvan. Me he comprado una camisa, unos playeros, gel… esas cosas que uno no trae desde España por el peso y por si te pierden la maleta y te financian el 50% (nota: poner que llevabas cosas carillas a la hora de hacer la reclamación, más que nada porque si eres legal y se te olvida algo –subnota: tomarse el tiempo que sea necesario para poner lo que llevabas- sales perdiendo, y no es plan. Bueno, mañana veremos si me llega el equipaje y al final gano o pierdo.

Ah, si te pierdes a la hora de ir a comprar los enseres citados anteriormente, no lo dudes y aprovecha los carteles del tren para ubicarte. Es muy muy practico (mierda, no encuentro la tilde!!).



Estooooo... o estoy muy perdido o por aqui no encienden muchas farolas (eso si... por bicis que no quede!)



Vale, puede que no haya sido tan buena idea...

Por cierto, creo que me voy a comprar una bicicleta: ahorro tiempo y el dinero del tren, y las de paseo valen entre 9.000 y 15.000 yenes (unos 70 a 120 euros), que he visto que son muy muy típicas aquí y que de segunda mano pueden llegar a costar 3.000 ó 4.000 yenes (haz tú la cuenta) si vas justo de pasta… yo no sé lo que haré!

Por último añadir que ya tengo varios coleguillas repartidos por la isla: David y Gonzalo (ambos de Madrid) en Osaka, Paco (de Sevilla) en Tokio, Gassan (de Tel-a-Viv) Yosoma o algo así (no me apetece buscar el nombre correcto en el mapa … sigo tirado encima de la almohada y ya me está destrozando el omóplato izquierdo), Mohamed (de Sudán) en la habitación de al lado y, Elena (Israel) y Miguel (Venezuela) en… pues por ahí, en la trescientos y pico (mi habitación es la 222).

Y me voy a sobar que tengo la espalda chunga (nota: mangar almohada en el avión, si no estás acostumbrado a usar paquetes de lentejas), y un sueño del copón porque a parte de la siesta de esta tarde llevo mogollón de tiempo sin dormir bien.

Buenas noches mamones. Qué os den!.

PD: evidentemente no penséis que voy a escribir tanto siempre... supongo que ahora por ser el principio... Aaaaaah, mi omóplato!


Escrito por Tío kerKIO (Teleña, para los amigos) El 10/29 a las 09:46
(0) Comentarios • (0) ReferenciasPermalink


Referencias


URL para referencias

Comentarios


Comentar



Recordar datos






No sé si os interesa pero esta página está protegida por una licencia de Creative Commons.

ADN.esADN.es Medio Oficial Premios Bitacoras 2008: Brad pitt