Archivado en: Aventuras y desventuras... de vez en cuando
Acabo de ver algo en la tele que os puede interesar: monos en las pistas de esquí al norte de Japón. Realmente son los mismos monos que a veces salen en los reportajes, metidos en agua caliente (cuántos saben cómo se llama esto en japonés?) y rodeados de nieve. Así que bueno, tan, tan extraño no es.
Lo interesante es que los susodichos primates, se dedican a cruzar las pistas cuando hay gente compitiendo, así que no veáis cómo las pasan los esqui(v)adores para evitarlos. Algo peligroso, peligroso. Más aún, no contentos con eso los cámaras les siguen para ver a dónde se dirigen... Al aparcamiento. Allí, se dedican literalmente a robar a la gente que tiene abiertos los coches. Son ladrones profesionales: unos, los más hábiles, se dedican al hurto (tienen una habilidad impresionante para entrar por la puerta trasera cuando la gente se agacha a atarse las botas o detalles así) y otros van más allá, y lo hacen con intimidación. Todo un espectáculo. Pero, ¿eso es todo? No, los hay que se dedican a robar en los hoteles trepando por las paredes al más estilo Misión Imposible. Se la juegan saltando de terraza en terraza (apoyándose previamente en la pared vertical) y consiguen abrir las ventanas con una facilidad asombrosa. Lo que haga falta, siempre por el mismo botín: patatas fritas.
Y después, vi un anuncio en el que salía una escena de la película en la que participé. Era una imagen en la que lanzábamos los sombreros al aire. Pero lo mejor es que no era un anuncio de la peli, sino de algo relacionado con la caída del cabello o pelucas o algo así. Y ahora me surge una duda: ¿nos habrán escogido para mostrar nuestras coronillas despobladas cuando nos quitábamos el sombrero?.